EL PSICOANÁLISIS
"La cura hablada"
Resumen
Hoy en día el término
psicoanálisis se puede usar como sinónimo de psicología, en donde el término:
“ya te está psicoanalizando” es tan común como dar los buenos días en la vida
diaria y esto es debido a la difusión del trabajo desarrollado por el médico neurólogo
vienés Sigmund Freud, quien inició una revolución científica, quien levantó
suficiente polémica, nada raro en cualquier tipo de revolución, aportando sus
teorías del desarrollo psicosexual y las añadiduras que trajo dicha revolución.
En 1909 Sigmund Freud, viajó a los Estados Unidos de Norteamérica, con el
propósito de dar a conocer sus teorías y así poder difundir sus descubrimientos
más allá del círculo psicoanalítico primario, en donde puso de manifiesto sus
modos explicativos sobre la dinámica de la mente humana y de cómo ésta forma
sus propias concepciones del curso de la realidad y a su vez acompañado de sus
más allegados aprendices y colaboradores. En esta breve semblanza quiero poner
de manifiesto la importancia de las aportaciones freudianas, esto debido a que
la “revolución” que él encabezó y que solo fue la tercera de muchas que habían
iniciado tiempo antes como lo fueron la revolución Copérnica y la Darwiniana,
las cuales derrumbaron las grandezas del ser humano como “centro del universo”,
“máxima creación” y la “pureza innata” en el niño, incluso hay quienes achacan
el descubrimiento del inconsciente una importancia igual al descubrimiento del
continente americano, si bien sus teorías siguen siendo discutidas y
descalificadas por muchos, y de manera ambivalente, también son seguidas por
muchos otros actualmente, con esto quiero denotar los alcances de la denominada
teoría freudiana o mejor dicho del Psicoanálisis.
¿Qué es el Psicoanálisis?
La palabra
Psicoanálisis se puede entender un poco al revisar su etimología, dándose que
no se presenta el completo significado del término, siendo que “Psique”
proveniente del vocablo griego que denominaría “alma” o en su caso “mente” y
análisis que como tal es la fragmentación de algo en diversas partes para su
estudio, teniendo entonces que Psicoanálisis
viene a ser un “estudio de la mente y sus partes”. En el párrafo
introductorio sólo hice notar la definición banal del psicoanálisis, siendo que
el psicoanálisis logra desarrollarse junto con la psicología y la psiquiatría,
siendo las tres de carácter investigativo y de promoción de la salud mental,
abarcando cada una sus campos y objetos de estudio y marcándose el propio
psicoanálisis de carácter científico por su método y no por su objeto. Si bien
las distintas definiciones que existen de psicoanálisis son bastas y muy
diversas, que sería sencillo transcribir una definición dada por Google siendo
que prefiero brindar algo un poco más profundo. Es entonces que la génesis de
la técnica psicoanalítica viene más arraigada a técnicas anteriores con nombres
peculiares y que una en lo particular se tomaría por charlatanería. Si bien es
el mismo Freud el que delega y reconoce, en sus conferencias, a Breuer el
origen del psicoanálisis, él mismo lo relata de la siguiente forma:
“Si constituye un mérito
haber dado nacimiento al psicoanálisis, ese mérito no es mío […] Yo no
participé en sus inicios. Era un estudiante preocupado por pasar sus últimos
exámenes cuando otro médico de Viena, el doctor Josef Breuer, aplicó por
primera vez ese procedimiento a una muchacha afectada de histeria…” (1910)
La pregunta en
cuestión es: ¿Entonces porque se le atribuye a Freud el trabajo psicoanalítico
primario? La respuesta viene después en la misma conferencia, en la cual se
hace mención de los intentos por parte del doctor Breuer hacia su paciente Anna
O., los cuales se ven dirigidos a entender los síntomas que padecía dicha
paciente, y fue como, se permitió a sí mismo escuchar el discurso y repetir el
discurso de la propia paciente, años después Freud hace una mención a este
respecto donde alude a la relación médico-paciente siendo que, los médicos
tenían poca disposición con respecto de sus pacientes y evitaban escucharlos y desaprovechando
así valiosa información con material para análisis de los padecimientos y
síntomas (Freud S. 1917), es entonces que en el caso de Anna O. se llegó a un
método denominado por la propia paciente como la “talking cure”, y en ocasiones en tono de broma como la “limpieza de chimenea”, la cual al
hablar de los síntomas sentía un alivio y a su vez los síntomas desaparecían,
es entonces que llego a un punto clave en los orígenes del psicoanálisis: la
denominada “cura hablada” llevó a
Freud a concebir de distinta manera los padecimientos, en el caso de Anna O.,
histéricos y que de esta forma dichos padecimientos “desaparecían” y se lograba
dar un alivio al paciente en cuestión, no con esto quiero quedar como un
reduccionista de una teoría que a mí parecer es muy completa como ya dije antes,
esto sólo es el principio de toda una vida de trabajo, posteriormente el mismo
Freud habla al respecto de los principios del psicoanálisis el cual consiste en
hacer al mismo paciente que hable al respecto de sus síntomas y que se de
cuenta de las afectaciones que padece, así como, de los motivos que lo llevan a
dichas afectaciones (Freud S. 1917) y que a su vez que en el psicoanálisis todo es diverso […] no ocurre otra cosa que un
intercambio de palabras entre el analizado y el médico (1916), y es con
esta afirmación que se comienza a saber lo que es el psicoanálisis. Como antes
mencioné el inicio es mediante la palabra y es como puedo mencionar la
definición oficial del psicoanálisis, regida por mucha lectura freudiana, en
donde puedo llegar en este momento a aseverar que el psicoanálisis es volver consciente lo inconsciente (Freud
S. 1910; Galimberti U. 2009; Sandler, J., Dare, C. y Holder, A. 2001; por sólo
mencionar algunas) en donde se puede observar que mediante el intercambio de
palabras el paciente puede llegar a darse
cuenta del origen de sus síntomas y de su curso y dando así una definición,
y objetivo de estudio, para el psicoanálisis, el cual se ve sometido a ir más
allá de lo que la “cura hablada” le dicta.
¿Qué es el inconsciente?
Con lo anterior es
claro el preguntarse: ¿Qué es el inconsciente? Y con esta pregunta hace
remontarse hacia las tópicas freudianas en donde las distintas concepciones del
propio psicoanálisis proporcionan respuesta hacia este concepto, y dando paso a
otros más en los cuales el propio Freud cambio en diversas ocasiones los
términos y los hallazgos, y a su vez, el proporcionarlos y difundirlos.
El modelo Tópico
En este primer modelo
o “teoría de la mente” se hace
referencia hacia un ideación de cómo es que funciona la mente humana teniendo
una división en el denominado “aparato
psíquico” y formándose así una estructura de la mente y de sus procesos y
abandonando la idea de que la mente es una sola, es el propio Freud el que nos
asevera que solo una parte de los
procesos anímicos son conscientes y que del resto de ellos no nos damos
cuenta o son poco evocables (Freud S. 1910) para entender mejor este apartado es
necesario realizar un auténtico análisis al psicoanálisis, es decir revisar
cada parte de esta primer teoría.
Si se parte desde el
primer componente mencionado con anterioridad, que es el Inconsciente, entonces se le puede definir como todo aquello que es
reprimido, es decir, que es censurado porque resulta desagradable y no apto ni
siquiera para ser mencionado por la persona, ya que implica en la ruptura de
normas morales y sociales, y de ser siquiera conocidas llenarían de angustia a
la persona que las evoque, en pocas palabras no se desean conocer esos
pensamientos “ni por error”. Por
consiguiente aparecen dos términos más uno de ellos más conocido que el otro,
solo que seguiré en el orden que me he establecido, el siguiente viene siendo
el Preconsciente el cual es la
antesala del Consciente, en donde las
ideas más próximas a la consciencia son albergadas dispuestas a ser fácilmente
evocadas con algunos esfuerzos de cada persona y finalmente teniendo como tal
al Consciente antes mencionado en el
cual se presenta todo lo conocido como tal. Estas tres concepciones se mueven y
se mantienen de manera dinámica, en donde las ideas inconscientes buscan una
forma de poder llegar hasta la consciencia y ser ejecutadas, sólo que al no
poder llegar a tal destino, se ven forzadas a “asociarse” con otras ideas no
tan “mal vistas” al ojo del “Guardián” que se mantiene en estricta vigilancia
de control de paso hacia la consciencia y quien realiza una labor de represión hacia dichas ideas o pulsiones. Esto se puede pensar con una
analogía de distintas salas, en donde están divididas en cuartos siendo el
inconsciente el de mayor espacio y con un guardián a la puerta de salida, le
seguirá el preconsciente con una estancia menor y finalmente de igual tamaño,
es decir uno reducido, al preconsciente, el consciente se encontrará al final,
para que las ideas del inconsciente puedan llegar al consciente es necesario
librar al guardián de la puerta de salida y asociarse con otra idea no tan
“desastrosa”. Y siendo esta la generadora de los síntomas y diversos fenómenos
estudiados por parte de la terapéutica psicoanalítica, los cuales no se ven
reducidos a simples achaques o grandes padecimientos como en las “Crisis Charcotianas” las cuales presentan
en diversos momentos las convulsiones y los “Grandes
Movimientos”, sino que también se pueden presentar de las maneras más
sutiles e insignificantes para las personas no sabidas del tema, y que si bien
son de gran interés para la teoría actualmente estudiada, y que estos a su vez
ocurren todos los días haciendo memoria de la aseveración freudiana: en los
procesos anímicos apenas si algunos son conscientes y nos damos cuenta de ellos.
El modelo Ideográfico
Como es bien sabido
el curso de la formación del propio psicoanálisis llevó al propio Freud a
realizar reformulaciones de su propia concepción teórica, y con esto me refiero
al llamado modelo Ideográfico del
aparato psíquico en el cual se tratan de dispensar las discrepancias del modelo
anterior, esto lleva a un entendimiento más profundo y específico de los modos
explicativos dentro de la práctica psicoanalítica. En este modelo explicativo
se parte de conceptos ya conocidos, pero no tan profundizados como en el modelo
anterior, aunque de manera similar se realiza una tripartición del aparato
psíquico, como a continuación mencionaré, además de lo anterior cabe hacer
mención de que los nuevos modelos no vienen a desplazar totalmente a los
anteriores solo los llegan a complementar, para poder dar un modelo
teórico-terapéutico más completo.
El Ello
Esta parte del
aparato psíquico actual hace referencia, de manera análoga, al inconsciente,
siendo que esta porción del aparato psíquico es inherente y se tiene desde el
nacimiento, en donde se busca la satisfacción de mociones y de la descarga
pulsional, es decir se mantiene regido por el principio de placer, en donde el
menor tiene ya formado un Ello desde
su nacimiento, e incluso hasta antes del mismo, y busca las satisfacciones de
sus deseos, quedando entonces esa consideración freudiana: el niño es un perverso polimorfo.
El Yo
Por otro lado se
encuentra el consciente o el Yo de la
persona, el cual resulta ser el encargado de la mediación entre la descarga de
la pulsión y las normas morales y sociales que implica realizar una descarga,
es decir, el Yo vendrá a tomar las
diversas decisiones en cuanto a la satisfacción de la pulsión ¿Cuánto va a
costar? Esto en el entendido de la inversión de energía física pero sobre todo
psíquica y además de ¿Cuánto es lo que se va a ganar? Siendo que al realizar la
descarga de la pulsión se obtiene una satisfacción, solo que se pretende que la
ganancia sea mayor a la inversión de energía realizada.
El Superyó
Finalmente dentro de
este modelo explicativo se tiene a la pieza encargada de realizar una
influencia de normas morales y/o reglas impuestas por el medio hacia las
personas, esto hace referencia hacia que el Superyó se forma en una etapa de
conocimiento de normas (etapa anal) y de saber cuando realizar la descarga
pulsional y cuando no se puede realizar y será necesario retenerla para evitar
un castigo o una sanción por parte de las figuras de autoridad, que en el niño
de entrenamiento de esfínteres son los padres y de adulto son las autoridades
reconocidas en la sociedad, y dando pauta para que el individuo en desarrollo
comience a realizar esas mediaciones de descarga y retención pulsional.
Más adelante
describiré las distintas fases concebidas desde el psicoanálisis, por las que
tiene que pasar todo ser humano, para poder realizar las explicaciones de los
distintos funcionamientos del aparato psíquico, de momento entran en juego la
sintomatología que da origen a la actual técnica de intervención clínica,
finalmente el principal objeto de interés de este recurso teórico-terapéutico.
Los Síntomas en el Psicoanálisis
Los métodos usados
dentro del psicoanálisis hacen que prácticamente todo sea interpretado y es que
se puede tomar como síntoma un olvido, un error en la lectura, haber oído mal
alguna indicación, algún olvido de instrucciones, un sueño y todos los males,
temores y actos que el paciente suele mencionar en sus sesiones
psicoanalíticas, con lo anterior hago de manifiesto el hecho de que dentro del
psicoanálisis todo se encuentra regido
por el inconsciente, y dada tal aseveración es entonces que dentro de este
modo explicativo se confieren distintos tipos de síntomas de la vida cotidiana
los denominados actos fallidos, o la llamada Psicopatología de la vida cotidiana, y que posteriormente en sus
conferencias introductorias Freud los clasifica ampliamente de la siguiente
forma:
-
Desliz: estos se manifiestan
en la lectura, escritura y en el escuchar alguna indicación, como antes mencioné,
y teniendo un deseo contrario al que se busca realizar
-
Olvidos: por otra parte
estos “actos” pueden ser temporales o permanentes, en donde no se desean
realizar ciertos actos o acciones, así como el tener un rechazo hacia la persona
que esta realizando las indicaciones
-
Extravíos: por su parte
estos actos son movidos por cadenas de asociación parecidas al acto anterior,
en donde se pierden cosas por alguna enemistad o simplemente por desear una
nueva.
Estos actos fallidos,
son interpretables desde el punto en el que la persona tiene un deseo contrario
al que se le está indicando o como lo marca el propio Freud, existen dos
tendencias: una perturbada (la indicación como tal) y la perturbadora (un deseo
de no llevar a cabo la indicación o de querer realizar otra cosa), siendo que
se ven movidos y aflorados estos deseos desde el inconsciente y atravesando las
habitaciones antes mencionadas.
Los Sueños
Por otro lado los
sueños son considerados un síntoma y son de la vida diaria, estos por su
complejidad merecen una mención específica, con respecto de sus homólogos, los
actos fallidos, ya que estos presentan una estructura y un proceso de
interpretación distinta, aclarando que interpretar se entiende por hallar el “sentido oculto” de algo, y es entonces
que es necesario poner de manifiesto los distintos motivos que hace que se
formen los sueños, es claro que en un principio el sueño es desconcertante y
falto de lógica y con poca relación a las vivencias diarias, pero como ya
mencioné antes se interpreta y se busca ese sentido en cada una de sus partes
del sueño, finalmente el psicoanálisis es “desmontar” en partes algo en la
mente, dentro de la práctica psicoanalítica no basta con hacer mención de los
síntomas sino que también se realiza la mención de todo lo que ellos cuentan,
me refiero a las asociaciones que según Freud se realizan en cada ocurrencia,
cayendo en una regla dentro de la práctica psicoanalítica la cual prohíbe
callar todo aquello que se ocurra, por más falto de sentido o atroz que pueda
sonar (Freud S. 1910), y dando paso así a la “Libre Asociación” y con este
método llegar al sentido de los síntomas, en este caso: el sueño.
Lo anterior no hace
que se reduzca hacia una sintomatología diaria, sino que en sus inicios el
psicoanálisis se vio propiamente ejercido hacia padecimientos obsesivos,
histéricos e incluso de paranoia en los cuales se hace una búsqueda de algún
sentido hacia los síntomas, y que de ser posible trasladarnos al lugar del
enfermo se podría notar el significado a cada “locura” y de sus orígenes, a su
vez la práctica psicoanalítica no se basta con solo hacer hablar un momento al
paciente, sino que a su vez se realizan las denominadas “cadenas asociativas” en las cuales el paciente hace mención a todo
aquello que se le ocurra con respecto a su padecimiento, esto puede sonar
sencillo e incluso fácilmente de realizar en cada persona y es en esta parte d
“sencillez” en donde el analista comienza a trabajar, ya que al estar
escuchando las declaraciones del paciente se recogen los datos necesarios para
poder interpretar los síntomas y poder alcanzar la meta de volver consciente lo inconsciente, logrando así el hecho de poder
encontrar en historias de vida, o en las etapas de vida de cada persona hechos
y circunstancias que dejan una huella en la vida de cada individuo, y que estas
huellas se encuentran de cierta manera fijadas a etapas anteriores, es decir que
la fijación no es otra cosa que una regresión a una etapa anterior de la
vida de cada sujeto, en las cuales un suceso se marca y hace que se genere un
desborde energía y que provoque un trauma
en la persona, y que ha raíz de esa vivencia en años posteriores se encuentre
una búsqueda o salida hacia un desborde de energía de igual o mayor tamaño en
la vida anímica de cada persona. Con esto hago referencia a una de las posturas
más controversiales de la “revolución freudiana” en la que hace un asentamiento
hacia una teoría psicosexual.
Teoría Psicosexual
Después de la breve
aclaración anterior es claro que la revolución científica del aparato psíquico puso
de manifiesto diversas quejas por parte de la comunidad psiquiátrica de su
tiempo, y no solo de psiquiatras sino también de la sociedad en general, si
bien en su momento Freud fue tomado (y sigue siendo tomado a pesar de estas
alturas de conocimiento por parte de varios de mis compañeros de clases) como
un degenerado ya que tenía la concepción sexual y libidinal, inherente a las
personas incluyendo a los niños (es de recordar al niño perverso polimorfo
Freud S. 1910) y en donde diversas de las afectaciones de las personas tienen
su origen en sus diversas etapas pretéritas y en sucesos amorosos de la vida de
las personas (Freud S. 1910), es entonces que las diversas aportaciones se
muestran a sí mismas complicadas y muchas veces interpretadas de una manera no
muy adecuada, si bien en el lenguaje común la palabra “sexualidad” hace
referencia a caracteres físicos
funcionales, psíquicos y culturales aptos para la perpetuación de la especie
(Galimberti U. 2009), y la palabra “libido” queda excluida de este mismo
lenguaje, siendo entonces que en términos freudianos la sexualidad estará entonces
ampliada en cuanto a su definición se refiere ya que “no esta regulada únicamente por el funcionamiento de los órganos
sexuales orientados hacia el coito a fin sino también por el mundo de la
relación” (Galimberti U. 2009) siendo que no se queda en una mera,
reducción de la sexualidad, sino que abarca más allá del contacto físico o de
la preservación de la especie, ya que continúa en un acto afectivo y de la “búsqueda del placer” y que se ve más aludido hacia una dinámica
afectiva, en la cual esos afectos o pulsiones son dirigidas hacia distintos
objetos (en el entendido psicoanalítico que un objeto es una persona o
cualquier cosa que recibe dichos afectos o pulsiones de una persona Galimberti
U. 2009), y que estos forman una mayor y constante actividad en la vida de cada
persona, dándose un desarrollo en distintas etapas de vida y dándose la
dirección de afectos hacia distintos “objetos amorosos” y que por lo tanto
guardan una relación sexual con la persona en cuestión, o dicho de otra forma,
dichos objetos han guardado relaciones sexuales en la vida de cada ser humano
sin ser estas precisamente actos de penetración o de unión genital, más bien
son nombrados así debido a su relación íntima con cada persona. Las etapas que
antes menciono, y que no detallo, prefiero proporcionarlas en una forma más
estructurada, y que mejor de mano del propio Freud, y a su vez brindar una
explicación en cada una:
1)
“El
principal interés del infantil sujeto recae sobre la absorción de alimentos y
cuando después de mamar se queda dormido sobre el seno de su madre, presenta
una expresión de euforia idéntica a la del adulto después del orgasmo sexual” (Freud
S. 1910). Con lo anterior se encuentra ligado precisamente al acto de la
absorción de alimentos en donde el niño mediante esa acción nutricia, movida
por la pulsión del hambre, hace que mueva sus afectos y sus pulsiones hacia el
pecho materno y por consiguiente a la madre misma, y a su vez busque la manera
de poseer a la madre, no esta por demás mencionar que tal etapa es nombrada
como la “Etapa Oral” que va
encaminada a la búsqueda del placer mediante la boca, y que de alguna manera se
ve una fijación actualmente en los comportamientos amorosos del besar, no
descartando desde luego cualquier otra derivación o fijación hacia distintos objetos de deseo.
2)
“El
niño experimenta una sensación de placer al realizar la eliminación de la orina
y de los excrementos, y que, por lo tanto, tratará de organizar estos actos de
manera que la excitación de las zonas erógenas a ellos correspondientes le
procuren el mayor placer posible” (Freud S. 1910). En
esta parte del modelo teórico propuesto por Freud muestra el intercambio de
fases, los cuales no marca de una manera estructurada como esta, más bien lo
hace de un modo más disperso para enfocarse hacia distintos objetivos, siendo
entonces esta etapa la segunda dentro del desarrollo humano en el cual el niño
siente que es él el que construye el mundo, esto debido a los excreciones que
“regala” al mundo, y que a su vez al retener las mismas evita las
construcciones de esta, esto a nivel anímico, y siendo una acción placentera al
obrar o al retener, siendo así esta etapa denominada como “Etapa Anal”.
3) “Existe durante todo este
primer período una especie de organización más laxa, a la que le daremos el
nombre de pregenital, pero en esta
fase no son las tendencias genitales parciales sino las sádicas y anales las
que ocupan el primer termino” (Freud S. 1910) Si bien
dichas acciones pertenecen a una fase de identificación de roles, los niños
tiene pené las niñas no lo tienen (complejo de castración) los cuales
proporcionarán ciertas estructuras para que posteriormente se presente la
concentración adecuada de las pulsiones que son dirigidas hacia las áreas
genitales y los objetos de deseo, en el momento de esta etapa esto no sucede
pero si suceden los roles que demarcarán la fase final del desarrollo
psicosexual, siendo esta la “Etapa
Fálica”, es como si hiciera un repaso de lo vivido con anterioridad para irse
preparando para la fase final.
4)
“Entre
los seis y siete años sufre el desarrollo sexual una detención o regresión” (Freud
S. 1910) En esta etapa del desarrollo psicosexual, el niño va a presentar
ciertas características de identificación, en las cuales los roles de
hombre-mujer se ven disminuidos pero no desaparecidos, si bien la configuración
de la personalidad se ha dado en etapas anteriores en esta se encuentra próxima
a asentarse en cada persona, los objetos de deseo anteriores en el desarrollo
se ven repetidos y vueltos con cierta intensidad, si bien es latente el
desarrollo psicosexual pero no desaparece, es una forma de mantenerse en calma
para el asentamiento final, y por eso mismo denominada como “Etapa de Latencia”.
5)
“El
punto máximo de este desarrollo se halla constituido por la subordinación de
todas las tendencias sexuales parciales bajo la primacía de los órganos
genitales” (Freud S. 1910) Siendo esta la última etapa
del desarrollo lo más esperable, como dice la cita original, es que los deseos
de se encuentren concentrados en el área genital, siendo así un desarrollo
ajustable al desarrollo comúnmente aceptado y sucediendo mas tarde, a partir de esa época, el individuo se halla ante la gran
labor de desligarse de sus padres solamente después de haber llevado a cabo
esta labor podrá cesar de ser un niño y convertirse en miembro de la comunidad
social con esto desempeñándose como una persona “completa” la cual
finalmente se halla lo suficientemente preparada como para dejar de lado sus
deseos hacia la madre y buscar una reconciliación con su padre siendo esto en
la búsqueda de un objeto de deseo real (pareja) y poder tenerlo para sí.
Posteriormente a esta
explicación deseo retomar el papel de la libido en todo este proceso y siendo
denominado como aquella fuerza en que se
manifiesta el instinto sexual análogamente a como en el hambre se exterioriza
el instinto de absorción de alimentos (Freud S 1910) es decir se hace
mención a aquello, que en un nivel psíquicos, hace que la sexualidad se mueva y
tome acciones para la descarga y carga de la pulsión. Por consiguiente lo
sexual será aquello que se busca satisfacer, mientras que lo libidinal o
libidinoso es meramente lo sexual. Y dando con esto una breve explicación hacia
la aportación freudiana de los orígenes de la enfermedad como tal y de la
diferenciación de los términos más ocupados en esta corriente, además de
disminuir el escandaloso uso que se le ha dado a la “Sexualidad Infantil”.
Solo que se asoma una
interrogante cuando menciono la última etapa ¿Cómo es que el niño deja de
buscar a la madre y se reconcilia con el padre? Para esta pregunta la respuesta
viene en dos palabras: “Complejo de
Edipo”, en el cual, al igual que en el mito griego, el niño desea la
eliminación del padre debido a que, por mencionarlo así, le “estorba” para
poder tener a la madre para sí, el niño llega a aferrarse demasiado hacia la
madre que mantiene constantes pugnas con el padre para poder ocupar su lugar, y
es en este punto en el cual menciono nuevamente el concepto de “sexualidad infantil” si bien el niño no
sabe aún como es el uso de los órganos genitales pero si cuenta con una libido
que desea satisfacer con la relación objetal de la madre. Es entonces que se
espera que al crecer estos roles hallan desaparecido y se hallan asentado los
definitivos y que se busque un objeto con ciertas características y modelos que
presenta el primer “objeto amoroso”,
y que a su vez este proceso puede desencadenar diversos conflictos en el sujeto
adulto: “Deseo a mi madre para mí pero no puedo tenerla por ser mi madre, y
deseo eliminar a mi padre pero no lo hago por ser mi padre”. Luego entonces
esto llevaría a que se susciten distintos conflictos dentro de la persona y por
consiguiente se pase a la frustración y por último a una neurosis, encadenando
así las frustraciones y las represiones de desear descargar la pulsión, y para
poder lograr encontrar una resolución a este conflicto, se tiene que renunciar
al objeto de amor primario, que es la madre, y buscar un objeto al cual poderle
transferir esas mociones, deseos y de poder realizar esas descargas afectivas.
De momento esto sólo
ha sido mi comentario de las bases del psicoanálisis, y es que en algún momento
el propio Freud albergó la idea de los alcances de este modelo explicativo
dándose así distintos usos y que estos usos podía, e incluso pueden llegar a la
cultura, la sociología, la medicina y diversos alcances de los cuales los propios
psicoanalistas y psicólogos pueden llegar al someterse a rigurosos estudios al
igual que en la vida de su fundador Sigmund Freud.
Más allá de la Terapia
Con las concepciones
anteriores se logra tener la concepción terapéutica y clínica del psicoanálisis,
no dejando de lado que Freud era un médico, y estas son simplemente una manera
en la que se puede pensar en el mismo, solo que en diversos textos
psicoanalíticos la definición va más allá de las citas anteriores dando así una
concepción distinta, se puede encontrar también que la palabra “psicoanálisis” no remite a un particular método de
tratamiento, sino también a todo un cuerpo teórico que aspira a constituir una
psicología general (Sandler, Dare, Holder, 1993), y si bien el lector puede
refunfuñar y exclamar con respecto a esta aseveración, porque el alcance del
psicoanálisis no solo se enfoca hacia una terapéutica o un método terapéutico
en el que se logra un tratamiento para los padecimientos de las personas
“enfermas” y “sanas” o mejor dicho, para personas neuróticas o neuróticas
funcionales, siendo que el psicoanálisis en si se presenta como un modelo
teórico y estructural, que si bien en sus inicios la mayor cantidad de trabajos
fueron desarrollados por Freud (Sandler et al. 1993), y posteriormente vino a
devengar en todo un tratado del desarrollo e incursión a nuevos modelos
teóricos, refiriéndome a los constantes cambios que realizaba en este modelo
terapéutico a raíz de sus distintos trabajos y desarrollos prácticos en la
observación de las denominadas “neurosis
actuales” y por lo tanto al buscar los conceptos y las derivaciones de la
teoría en si el estudiante, lector, practicante y profesional se enfrenta a
encontrar las distintas posturas teóricas que en la historia del psicoanálisis
se fueron constituyendo.
Lo anterior puede sonar
disperso y hasta cierto punto como un cumplido para la obra freudiana y
haciendo una mención al respecto es de simplemente echar un vistazo al círculo
primario de aprendices y colaboradores de Freud para así tomar una idea de la
revolución que generó en la investigación y el desarrollo de las observaciones
y de los modos terapéuticos y teóricos, ya que surgen nuevos modelos y nuevas
formas de poder entender e intervenir en el curso de los padecimientos mentales,
y por solo mencionar a C. G. Jung, Alfred Adler, Otto Rank, quienes
posteriormente desarrollaron nuevos modelos teóricos y estructurales para las
definiciones y explicaciones de las afectaciones de la vida mental diaria, y
además de las nuevas concepciones que posteriormente se formaron agregándose a
dicha causa personas no tan allegadas a Freud como lo fueron Erich Fromm, Karen
Horney, Melanie Klein, los cuales desarrollaron trabajos psicoanalíticos con
diversas incursiones y que decir de la corriente Lacaniana fundada por Jaques
Lacan la cual cuenta con suficiente fuerza y seguidores en su corriente de
pensamiento, se pueden agregar diversos autores y diversas concepciones esto
debido a que la revolución psicoanalítica vino a sembrar las bases para diferentes
usos de los cuales posteriormente estaré hablando más adelante.
LISTA DE REFERENCIAS
Apignanesi,
R y Zarate, O. (2002) Freud para principiantes. Era naciente
Freud,
S. Conferencias de Introducción al Psicoanálisis (Partes I y II). En Obras
completas. Tomo XV. Psikolibro.
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Freud,
S. Tótem y tabú. En Obras completas. Tomo XIII. Psikolibro.
Galimberti,
U. (2009) Diccionario de Psicología. Siglo XXI
Laplanche,
J. y Pontalis, J. (2004) Diccionario de Psicoanálisis. Paidós
Sandler,
J., Dare, C. y Holder, A. (2001) El paciente y el analista (2da ed.). Paidós
