En esta ocasión les traigo mi ensayo sobre la locura, claro que hoy en día a este mal le han sobrevenido distintos familiares con nombres y apellidos propios, espero les guste...
Se le votó la canica, se barrió el chicharito, lo perdimos Houston, esta zafado, esta bien Lucas, se le subieron las cabras al monte, esta deschavetado, se le fundió el coco, no le sube el agua al tinaco, se le zafó un tornillo, anda mal del chayote, esta chiflado, no le camina la ardilla, le patina el coco, cucú-cucú.
En diversas ocasiones de mi vida he escuchado el concepto de locura, solo que a partir de que decidí la carrera de psicología, por encima de administración, idiomas, enseñanza de inglés y demás mercachifles comunes, fue que el concepto resulto repetitivo en mi vida y de hecho variado con los conceptos y frases citadas al inicio de este ensayo, si bien en mi vida la palabra locura se repetía por el dicho de la filosofía popular: “De músico, poeta y loco todos tenemos un poco…” y en el cual yo mismo me volví participe, en un inicio, (para ser más exacto en la adolescencia como aprendiz de poeta) de este celebre refrán con intentos de escritos depresivos y melosos. Ahora bien mi pregunta al pensar en investigar al respecto de este ensayo y de su temática fue: ¡De donde rayos iba yo a sacar tales bibliografías! Al principio pensé que era más fácil escribir sobre la etiología de los borderliners o como afecta el complejo de Edipo a personas con eyaculación precoz, luego de buscar creo que es más sencillo, pero no fácil, escribir al respecto.
Si bien en la historia la locura ha sido tomada como un castigo divino por los pecados familiares y los propios pecados, y no decir de que fue el sustituto de otras enfermedades, que en su tiempo fueron mortales debido a la falta de cura, y es de esta forma que era un mal latente dentro de una sociedad que lo ignoraba, en el sentido de no hacerle caso, (no muy distinto a lo que es hoy en día) se convirtió en un mal manifiesto y de bastantes problemas ya que según Focault en su Historia de la Locura al “loco” se le dejaba libremente navegar, en los mares junto a marineros y en su propia “locura” para que evitara realizar sus desaguisados en las distintas ciudades tan propias y renacentistas que apenas si superaban los traumas de las distintas pestes entre ellas la lepra, como ya mencioné, siendo así que las personas conocidas hoy ya con nombre y apellido de lo que padezcan, que padecían su locura y que la vivían se remitían a pasar un tiempo en un hospital en donde solo se les encerraba un tiempo, se les daba de alta y posteriormente se les embarcaba, la pregunta es: ¿Realmente se les volvía a ver a los “locos” o simplemente eran desechados por la borda? Jamás se menciona, salvo por un caso de alguien que se hace pasar por loco y es efectivamente tirado por la borda, hasta hace unas clases escuche a alguien preguntar si la eutanasia era aplicable para pacientes con un retraso mental profundo, la pregunta fue hecha y mi argumento fue que no tenían una enfermedad terminal como para llevar a cabo tal acto, ya entra en juego la compasión de la que esta dotada la mayoría de la humanidad (quiero pensar). El fin último es evitar que los barcos infestados de “locos” logren propagarse en lo que hoy en día se espera de una humanidad modernizada. Finalmente con toda esta mención quiero dar a conocer como fue el Génesis de nuestra fuente de empleo, claro desde la observación clínica desde luego y como comenzó a ser objeto de la atención y la reflexión, ya al principio todos tenían lo mismo simplemente “locura”, es claro que con la evolución del hombre y de la ciencia comenzó esta clasificación de la locura y brindar nombre y apellido a los distintos tipos de locura.
Antes de ir al psiquiatra yo era una persona feliz. Ahora soy disléxico, obsesivo, depresivo y tengo diemo a la muerte, o sea, miedo. En el psiquiatra he aprendido que la palabra felicidad es una convención que carece de sentido. He aprendido que el hecho de volver a ser feliz algún día no sólo es imposible, sino completamente imposible. Ahora me pregunto más cosas de las que me gustaría: sobre la muerte y sobre la vida.
Hoy en día las necesidades de unos son las fuentes de empleo para otros, en mi caso la “locura” de unos es mi trabajo, sin embargo ¿Es válido ver a mi paciente en términos meramente clínicos? Esto implica una estrategia idealizada por S. Freud, al decir que para hacer psicoanálisis es necesario “despojarse de todo espíritu humano como buen cirujano” en donde la relación paciente-terapeuta se centra únicamente en la enfermedad y los costes y las ganancias y demás jerga clínica que solemos llevar a cabo en la práctica profesional, entonces desde mi punto de vista no considero como algo sano entender al paciente únicamente dentro de las teorías, tendencias y modos explicativos que solemos tener en nuestro mundo de psicología y entender el porque la persona padece, sufre, y tiene tales o cuales tendencias dentro de su vida que otros ven como “locura” y de que lamentablemente una persona que vive así tiene tales o cuales necesidades en su vida, como nos dice Karen Horney, y es que lo último que alguien desearía es ser recibido por alguien frío y con la cara más larga que haya visto en su vida, según el autor que escribió la nota antes citada, ya no cree que en su vida exista la posibilidad de llegar a ser feliz debido a que ha consultado a alguien que se autoproclama experto en la salud mental y que solo reduce a las personas a teorías y formas explicativas. Por consiguiente somos quienes pueden trabajar con el paciente para que encuentre sus soluciones o simplemente somos, lo que muchas personas dicen, charlatanes con titulo, francamente no creo la segunda, digo de ser así tendría que renunciar a mi carrera ahora mismo. Toda persona necesita ser atendida en su propio nivel de locura, en su propio padecimiento y asertivamente decir: no me sirvió, esto no sirve, así como todo “loquero” tiene la oportunidad de probar su ciencia, aún cuando esta en ocasiones toque la zona limítrofe de la subjetividad con la ciencia, y también expresar asertivamente: no puedo con esto, lo tendrá que hacer alguien más. Es válido en ambos casos yo así lo creo, pero en lo que no creo es en olvidarme que soy un ser humano, creo más en tener los recursos necesarios en mi “maletín” para poder darle la intervención oportuna a un “loco” y poder ser ese “cura locos” que se necesita para al menos una persona en este mundo.
“Jehová, te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu” Deuteronomio 28:28
Termino finalmente con una cita del libro de Deuteronomio en el cual se cita claramente el castigo que es resultado de la desobediencia hacia las leyes y las prácticas que se declararon en los tiempos de Moisés y que se siguen conservando en el pueblo judío hasta hoy, para denotar entonces como ha habido cambios en los niveles de locura, como ha pasado alguien de la “turbación de espíritu” al trastorno bipolar I, aclaro que no veo mucha diferencia entre lo citado y lo que es la psicología, ya que finalmente el significado literal de nuestra ciencia es “el estudio del alma” y por consiguiente no estamos muy alejados de estudiar, entender y tratar estos males que tuvieron algún origen y no precisamente solo el de la desobediencia (desde mi perspectiva comento que no todo lo que se vive es castigo muchas veces, entrando en un plano más teológico, lo que se vive es parte de un propósito para la vida de cada persona) y que son causantes de la turbación espiritual de alguien. Hoy en día el concepto “locura” se manifiesta así: solo de manera literaria y cada vez poco común, mi respuesta a cualquier reclamo por mi juicio anterior es la siguiente: hoy en día vivimos en un mundo hipercomunicado en el cual los sucesos que ocurren en cualquier parte del mundo son conocidos en el otro lado, y entonces los nombres y apellidos de las clases de la “locura” son conocidos bajo el argumento de prevenir que esta se propague, entonces cada vez hay menos “locos” y más bipolares, neuróticos, neurasténicos, etcétera los cuales no son diagnosticados por profesionales sino que sucede nuevamente que son llamados así por las demás personas.
Si es cierto que la locura en la historia comenzó tarde su tratamiento y es muy joven la ciencia que estudia este campo, solo que hoy aquí sentado escribiendo un ensayo sobre la locura, con bases y fundamentos más disciplinados, puedo hacer más que lo que regularmente se hace ignorándolos y desechándolos de una sociedad que se autoconsidera “cuerda” o “normal” y que no esta dispuesta en diversas ocasiones a tomar en cuenta a personas con necesidades y concepciones distintas de ver la vida. Es entonces ¿Realmente somos sanos como sociedad, que desechamos a personas distintas a nosotros porque no cumplen con nuestros criterios de comportamiento, o decidimos modificarlos para que cumplan nuestros estereotipos? De la pregunta anterior ¿Cuál es la mejor opción?
Bibliografía
"La Biblia", Edición Reina-Valera 1960
“Diccionario de Psicología”, Galimberti Umberto, editorial Siglo XXI
“La historia de la locura”, Foucault Michel, Fondo de cultura económica
“La Personalidad Neurótica de nuestro tiempo”, Horney Karen, traducción de Ludovico Rosenthal
“Obras completas de Freud”, Freud Sigmund, www.psikolibro.com
